La cantidad de entradas y salidas, al igual que el aspecto general, se conserva intacto con respecto a la primera generación, salvo algunos cambios en el metal, ahora más fino. Sin embargo el rendimiento general se ha mejorado notablemente y según comentan en Focusrite, una de las mejoras más importantes es la reducción de latencia. Seguido a ello encontramos que los modelos ofrecen previos mejorados con más ganancia y control de volumen construido en metal, y además la entrada de instrumento ha sido totalmente rediseñada con más headroom.